Semilla de Esperanza

Ubicado en Chechenia/ Rusia

De Victor Lozinsky con Deborah J. Rasmussen

Natasha Ulasevich, age 8, Russia

Hilary Amborn, watercolor

Artur Umarov, age 15

Hace unos años, yo vivía en un edificio en Chechenia que alguna vez había servido de Kindergarten. Se encontraba cerca de la aldea de Samashki en la zona turística de Sernovodsk.

El patio alrededor de mi edificio estaba lleno de acacias altas y espinosas. Estos árboles ocultaban de la vista gran parte del mundo externo. A veces podía creerse que Sernovodsk seguía siendo balneario. 

Pero los árboles no podían esconder la verdad. El ruido sobre nuestras cabezas de los cañonazos y bombarderos nos puso demasiado en evidencia la realidad. Aquello pasó en abril del 1995. Chechenia y Rusia estaban en guerra. Sernovodsk era un campo de refugiados en ese tiempo. Yo formaba parte del equipo de observadores internacionales de derechos humanos. La situación parecía cada vez más imposible, hasta sin esperanza. ¿En qué quedaría toda esta muerte y destrucción?  

Cuando me fui para casa, llevé conmigo algunos tegumentos más largos de las acacias y una rama repleta de espinas enormes. Sabía que a mi hijo pequeño le interesarían. Y así de hecho fue. Sembró varias semillas en el florero.    

Dentro de poco, llegaron más noticias de Chechenia. Malas noticias. Samashki fue atacado de nuevo. El antiguo Kínder había dejado de existir. Y todas aquellas acacias, según supe más tarde, habían desaparecido. 

No del todo.

Un solitario brote frágil emerge apenas de la tierra en el corazón de Rusia.  

Lo cuidamos, lo regamos; lo observamos desenredarse hasta formar una planta sólida y estirarse como para tocar la luz. Cuando llegó el momento, la trasplantamos fuera de casa con la esperanza de que siguiera creciendo. 

Desde entonces han pasado años. En muchos países, los desacuerdos van a acabar en guerra. En alguna parte entre la sangre y la muerte, aún brota, si sembramos las semillas de paz y permanecemos atentos a la tierra, señales de vida frágil. No está todo perdido.

En mi casa rusa, sigue creciendo la acacia.


Preguntas para Discutir

  • ¿Por qué importa que una acacia chechena crezca en Rusia?
  • ¿Qué lección sobre la esperanza puede llevarse de este cuento?
  • ¿Que crees que haga un observador de derechos humanos? ¿Por qué hace falta?
  • Esta historia demuestra que si muere una cosa en un lugar, una parte de ella puede subsistir en otro. ¿En qué sentido se aplicará esto a otras cosas que no sean plantas?
  • El PREÁMBULO a la Declaración de los Derechos Humanos (las Naciones Unidas): En tanto que es esencial promover el desarrollo de las relaciones amistosas entre naciones.
  • ¿Por qué al autor le dio esperanza el desarrollar de un brote de acacia que se llevó de Chechenia a Rusia en medio del amargo odio y la violencia persistente que sacudía Rusia y Chechenia?

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Actividades

  • Haz un dibujo de un árbol de acacia o una rama.
  • Recorta de papel de periódico tallos peluditos de hoja y representa el papel de árbol de acacia que, de una semilla, crece hasta ser lo suficientemente grande como para dar sombra a otros niños.