Estaba a Punto de Pegarme

Ubicado en los EEUU

De Calhoun Geiger

Heather Kroger, age 17 watercolor and colored pencil

Matthew Ward, age 11, colored pencil

Marco Chacon, age 16

Matthew Ward, age 11, colored pencil

Matthew Ward, age 11, colored pencil

Comienza la historia en 1947. Hacía un día hermoso de primavera y yo estaba en la Florida, arando un campo para un amigo mío. Yo había sido Objetor de Conciencia durante la Segunda Guerra Mundial y estaba muy contento de estar de regreso a casa realizando trabajo de granjero, exactamente como lo había hecho antes de la guerra. 

Un grupo de convictos trabajaba en la gran tubería de desagüe cerca de un extremo del campo. Yo me detuve cerca del matorral espeso y denso que confinaba el campo y me arrodillé para ajustar y ponerle aceite al arado. Mientras echaba aceite al cojinete con pistola engrasadora, un leve ruido me hizo levantar la vista. De entre los arbustos salió un hombre. Llevaba el uniforme rayado blanquinegro del convicto. Sobre el hombro, llevaba porra, la manga de una herramienta.

Se paró a sólo unos pies de mí y sus primeras palabras fueron: “Me está haciendo mucha falta el dinero, y el que usted tenga me lo voy a coger.”

Al momento, me di cuenta de que no podía ni correr ni luchar con él. Con la porra casi encima de mi cabeza, ninguna de esas opciones existía. Así es que hice lo que menos esperaba él. Levanté la mirada del trabajo y le hablé directamente. “Si tiene tanta necesidad de que se le colabore,” dije yo, “por qué no me lo dice así de sencillo, y no hay que llegar a las manos.” 

Volví a engrasar el arado. Se quedó ahí un momento parado y luego se bajó la porra. Cuando hizo eso, le dije, “De modo que usted se escabulle. ¿Se da cuenta de que va a ser hombre buscado?” 

Dijo que sí, pero los jefes de la cuadrilla de los encadenados eran despiadados. Hablamos unos momentos más mientras que yo seguía engrasando y ajustando el arado. De repente, se le cayó la porra al piso. “Usted gana,” dijo. “Me voy de vuelta.” Se volteó, y sin decir una palabra más, desvaneció entre los arbustos.

Después de murmurar una oración por la fuerza y apoyo moral que había sentido, arranqué el tractor y me eché adelante con el trabajo. Cuandoquiera estaba del lado del campo donde aún trabajaban los convictos, trataba de ver si mi hombre estaba entre ellos, pero me encontraba demasiado lejos para sacar una clara idea. Supuse que ahí se acababa mi contacto con él, pero qué equivocado estuve.

La próxima parte de mi historia aconteció varios años más tarde. Había dejado de ser granjero y me había hecho director del Boy’s Club en la ciudad donde crecí, Jacksonville, Florida. Una tarde, había tenido una reunión y estaba con ganas de llegar a casa. Por desgracia, justo antes de llegar yo a una intersección, dos carros se chocaron de frente. 

Conforme yo me aproximaba, veía a los dos choferes, sin, por lo visto, lesiones, acercarse corriendo a puño suelto el uno al otro. Casi de inmediato, uno de los hombres se desplomó al piso, y el otro que se veía preso de furia, comenzó a darle patadas al caído y pegarlo con una llave inglesa que llevaba en la mano.

Me sentía muy tentado de dar la vuelta y volverme para casa, pero una voz interna me instaba, “¡No, Calhoun! ¡Debes pararte a ayudar!” Así que, un poco sin ganas, pensé en lo que podía hacer. No me daba tiempo de ir a buscar un teléfono para llamar a la policía. Calculé que podría un hombre acabar muerto casi en seguida a menos que se pudiera frenar las patadas y la golpiza.

De nuevo habló la vocecita de mi interior: “Eres fuerte y esos músculos no te fueron dados tan sólo para el deporte. ¡Reacciona rápido!”

Salté de mi carro y atravesé la corta distancia entre los dos hombres y yo, uno de ellos inconsciente sobre el calzado, el otro empecinado en su enfurecido ataque. Con sólo la luz opaca de una gasolinera cercana para iluminarme el camino me consolidé detrás de él. Antes de darse él cuenta de lo que pasaba, me envolví los brazos alrededor suyo, y le apresé los brazos contra sus costados. Resistió un poco, pero mantuve el dominio. Nos tropezamos en una parte quebrada del calzado y nos caímos con estrépito en un lugar cerca de donde el otro hombre yacía inconsciente. Seguía agarrado. No lo pegué ni lo lastimé de otra manera. Pronto apareció un hombre de la gasolinera y ofreció su ayuda. Le pedí que llamara a la policía.

Llegó rápido la policía. Seguía agarrado al hombre que resistía, me maldecía e insultaba. El otro seguía inconsciente en un lugar cerca. Los policías llevaban esposas y estaban a punto de esposarme hasta que les expliqué lo que había pasado.  Quedaron muy agradecidos y me dejaron ir a casa con mi mujer, que se preguntaba por qué yo tardaba tanto. Después de irme, me di cuenta y quedé arrepentido de que no hubiera mirado de cara a ninguno de los dos hombres en aquella noche oscura.

No acaba tampoco la historia así. Unos años más tarde, yo estaba haciendo trabajo de voluntario ayudando en un asilo mental local con un programa recreativo. Un día, una empleada me llamó para decirme que le había llamado un ex-paciente que se llamaba George Harris.

Él me reconocía en el hospital. Dije que no conocía a ningún George Harris. Pero la empleada del hospital me dijo que éste le contó que él era el preso prófugo que me había amenazado en el campo. También dijo que era el hombre que tiró de un golpe a otro en la carretera y lo habría muerto, si yo no hubiese salido de la oscuridad a impedírselo aquella noche. Si no fuera por mí, sería un asesino.

Después de eso, Harris dijo, sufrió un ataque nervioso y quedó internado durante una temporada. Al salir, se puso a trabajar y empezó a ahorrar su dinero. Ahora, Harris deseaba enviarle a la empleada del hospital un regalo para mí. Ella intentó persuadirle que me trajese el regalo él mismo pero no quiso. Así que unos días después, pasé por su oficina. Cuando abrimos el paquete de George Harris, había un reloj Bulova automático, que todavía anda bien, aún después de unos 20 años, al contar ahora yo esta historia. 

Creía que iba a terminar la historia así, pero no. Aunque mi familia se mudó varias veces, George Harris me seguía el rastro. Me escribía para dejarme saber que le iba bien. Varias veces me envió regalos que incluían un bonito banco de trabajo de carpintero, un par de botas en mi talla exacta y un reloj Hamilton “Railway Special.” Escribía siempre para darle mi agradecimiento, usando la dirección de entrega general en los paquetes. No me contestaba las cartas nunca, pero un día, mientras que yo construía una chimenea para la Escuela de los Cuáqueros de Carolina en Carolina del Norte, un carro con placas de Virginia se estacionó a la entrada. El chofer se me acercó de pie y dijo “Cal Geiger…presumo.”

“Sí,” dije yo, “y quién será usted?” 

‘Soy George Harris,” dijo.

Me dijo que había tomado clases y se había hecho maestro. Estaba casado con dos hijos. Dijo que ya estaba de mala salud, y que antes de morir, me quería ver y dar las gracias personalmente. Luego, fue caminando a su carro y se fue. Yo sé que lo que se hace y se dice puede tener grandes consecuencias. Yo le impacté de manera positiva a George Harris, pero hice algo positivo para mí también. Guardo un formidable sentimiento de gratitud de haberlo conocido.  


Preguntas para la Discusión
  • Cuando el recluso prófugo, George Harris, se le acercó a Calhoun Geiger en el campo, ¿por qué crees que Calhoun seguía trabajando en su arado? ¿Cómo afectó esto el encuentro?  
  • ¿Qué crees que George Harris pensó cuando, según cómo empezó a hablarle Calhoun Geiger, éste parecía no darle importancia a la porra? ¿Por qué crees que George estuviera tan receptivo a escuchar lo que le decía Calhoun? 
  • Una de las formas en que la reacción de Calhoun Geiger se manifiesta como esencialmente no-violenta, es que hace preguntas en lugar de juzgar el comportamiento de George Harris o de darle consejos acerca de lo que éste debe hacer. ¿Por qué crees que a Calhoun le sale bien esta estrategia? 
  • ¿Cómo eran no-violentas las acciones de Calhoun, al agarrarse al chofer y mantenerlo apresado? 
  • El Artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas): Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. 
  • ¿Cómo crees que la esencia del Árticulo 5, que nadie debería ser sometido a tratos crueles, le inspiraría a Calhoun?
  • ¿Qué crees que le llevaría a George Harris a escribirle a Calhoun Geiger después de tantos años? ¿Cómo habría resultado distinta la historia si George no se hubiera puesto nunca en contacto con Calhoun Geiger? 
  • ¿Cómo habría sido distinta la historia si hubiera sido Calhoun él que se pusiera en contacto con George Harris y no al revés?
  • ¿Qué te pareció la parte más extraordinaria o sorprendente de esta historia? ¿Qué presuposiciones o creencias populares parece cuestionar esta historia?
  • El Artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas): Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
    El Artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas): Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. 
  • Cuando a Calhoun se le acercó el convicto, mientras que aquél trabajaba en el campo, Calhoun no le mostró al hombre que tuviera miedo sino que le ofreció ayuda. ¿Puedes ver entre la conducta de Calhoun y los Artículos 1 y 3 alguna relación?

Discussion Questions

  • When George Harris, the escaped convict, approached Calhoun Geiger in the field, why do you think Calhoun continued working on his plow? How did this make a difference in the situation?
  • What do you think George Harris thought when Calhoun Geiger started talking with him as if the club were not important? Why do you think George was so open to listen to what Calhoun said?
  • One of the ways Calhoun Geiger’s response was nonviolent is that he asked questions but did not make judgments about George Harris’ behavior nor try to tell him what to do. Why do you think this worked for Calhoun?
  • In what ways do you think that Calhoun’s actions, when he grabbed and held the driver, were nonviolent?
  • Article 5 of the Universal Declaration of Human Rights (United Nations): No one shall be subjected to torture or to cruel, inhuman or degrading treatment or punishment.
  • How do you think Calhoun may have been motivated by the essence of Article 5, that no one should be subjected to cruel treatment?
  • What do you think could have led George Harris to write to Calhoun Geiger after so many years? How would it be different if George had never gotten in touch with Calhoun Geiger?
  • How would it be different if Calhoun had gotten in touch with George Harris instead of the other way around?
  • What do you find the most amazing or surprising thing about this story? What assumptions or beliefs about human behavior do people have that the story seems to challenge?
  • Article 1 of the Universal Declaration of Human Rights (United Nations): All human beings are born free and equal in dignity and rights. They are endowed with reason and conscience and should act towards one another in a spirit of brotherhood.
  • Article 3. of the Universal Declaration of Human Rights (United Nations) Everyone has the right to life, liberty and security of person.
  • When Calhoun was approached by the convict while working in his field, he did not show the man that he was afraid of him but said he would help him. Can you see a connection between Calhoun’s behavior and Article 1 and 3?