Bocha

De Musa Akmadov

Ubicado en Chechnya

Katya Baikina, age 9 tempera
Unknown pencil and colored pencil
Misckcenya Zerkaleva

En toda su vida de veras había estado enfermo Bocha. Ahora por primera vez se había internado en un hospital como paciente. 

Su médico dijo que había que operar. Al principio el viejo se resistía. A fin de cuentas, no le quedaba mucho tiempo y tendría más sentido seguir tirando tanto  como pudiera. Podría morir sobre la mesa del quirófano. Al llegar la tarde había disminuido su resistencia a operarse; “Nunca se sabe,” pensó. Es posible que me cure en lugar de morirme así de golpe.” 

Aquella noche, por primera vez desde hacía años, soñó con su padre muerto. El sueño lo despertó y no consiguió volver a conciliar el sueño. 

Al brotar los primeros rayos del sol de la mañana alegremente por la ventana, quedaba iluminada la cara del viejo, atormentada y desgastada por falta de sueño. Bocha se incorporó en la cama, miró el cielo azul transparente a través de la ventana y murmuró suavemente: <<como ve usted, padre mío, todavía no he reunido el valor suficiente para juntarme con usted.>>  

Gracias a las atenciones de los médicos y enfermeros, pronto se encontraba mucho mejor. Tan pronto se sentía más fuerte, se puso a pensar en cómo agradecerle al doctor. Siempre que le visitaba el médico, hacía lo que podía por decirle algo agradable y mostrarle su respeto y admiración. Pero eso no le bastaba. Una vez le encargó a su hijo que le trajese de casa una buena tajada de cordero desecado, y luego eligió el momento justo para presentársela al médico.  

Al principio el doctor Khaid se negó a aceptar el obsequio, pero luego advirtió cuánta pena eso le dio al viejo. Así es que le dio las gracias y se fue con la carne. Bocha se dio cuenta, sin embargo, de que no había acertado con el regalo.

Reflexionó sobre cómo podía encontrarle al doctor algún obsequio especial.

Esa tarde al hablar Bocha con uno de los otros pacientes, el otro le dijo: <<¿Sabía Ud. que el padre del doctor Khaid es un paciente en este hospital?>>

<<¿Me puede decir en qué sala?>>

<<En la 15.>>  

Inmediatamente Bocha se fue en busca de la sala 15. No se le cocía el pan hasta hacerle algún gesto afectuoso al padre de Khaid. Al menos podría departir con él y contarle que su hijo era un hombre distinguido que se tenía en mucha estima. No halló a nadie en la sala 15. Pero otro paciente le hizo la pregunta: <<¿A quién busca Ud.?>>

<<Me gustaría encontrar al padre de Khaid.>>

<<¿El padre de nuestro cirujano? ¿Es él a quien busca? No hay más que esperar. Pronto estará de vuelta. Mire. Ya está ahí.>> Un hombre bajaba por el pasillo. Tenía la cara tan pálida como la pared, y apenas le servían las piernas para caminar. Era alto con orejas grandes y barba menuda. Bocha creía que debía haberlo visto antes. Cuando miró de lleno el rostro del hombre que bajaba por el pasillo, la cara se le puso a Bocha lívida del shock. El enfermo se volvió y se dio prisa para entrar a la sala. Había reconocido también a Bocha. 

Bocha se quedó tan atónito que no acertó a hablar. Se apresuró para volver para su propia sala. Se sentó en la cama y procuró serenarse. No cabía duda alguna. Acababa de ver al hombre al que desde hacía casi 50 años venía persiguiendo. Aquel hombre había provocado la muerte de su padre y las de sus dos hermanos mayores.

Así es cómo, hacía mucho tiempo, sucedió:

En aquellos días Barznak, el padre del Dr. Khaid, vivía en la aldea de Varsh-Yurt. Un día una primita de Borcha y sus hermanos, se encontraba trabajando afuera en el campo. Barznak, quien andaba borracho, la agarró y la besó. En aquel entonces una acción tal se consideraba una deshonra enorme tanto para la joven como para la familia entera. Zaman no tenía hermanos para vengar el agravio, y así a Borcha y sus hermanos les tocaba el ajuste de cuentas. Sujetaron a Barznak y le quitaron los pantalones. Luego los patriarcas hicieron la paz entre las familias contendientes. Así debió terminar. 

Pero a Barznak le avasallaba el odio. Sólo pensaba en vengarse con Baudi y Adnan, y con ninguno más que con Doka, el padre de Borcha. Así que les acusó a Doka y a sus hijos de colaboradores con agentes enemigos. Se rumoraba que Barznak sobornó a un importante agente estatal a fin de que éste hiciera la acusación. Barznak y sus amigos dieron testimonio en el juzgado. Al padre y los hermanos de Bocha se les enviaron a un campo de trabajos forzados donde perecieron. En aquel entonces, Bocha tenía sólo 15 años. Juró en privado vengar a  su padre y a sus hermanos. Pero Barznak ya había abandonado la aldea. Desde aquel día Bocha lo buscaba.

Era completamente claro y evidente. Después de tantos años, en el momento en que se encontraba débil y enfermo Bocha, el destino los había vuelto a acercar. En la sala, tumbado en la cama, Bocha pensó, <<¡Si esto hubiera pasado tan sólo hace diez años! Pero daba igual. Un hombre sigue siendo el mismo, hasta cuando se vuelve anciano. La bondad debe compensarse con bondad, y la maldad con maldad.>> 

Durante todo aquel día, dos voces discutían, debatiéndose en el fondo de su yo. La primera parecía decir: <<Pero él es también muy endeble y enfermo.>> La segunda: << ¿Y eso qué? Mi padre estaba también enfermo pero no lo perdonaron. El villano destruyó a tres personas. ¿Cómo voy a poder ponerme derecho y enfrentarme con los espíritus si no los tengo desagraviados?>> La primera voz: << Su hijo me salvó la vida.>> La segunda: <<Es verdad, pero muchos médicos hay. Cualquiera me hubiera operado.>> 

La voz que le advertía que no matara parecía la más razonable. Por mucho que Bocha la resistiera, ésa seguía resonando con más fuerza. Pero Bocha optó por ahogar toda duda. Se empeñó en conseguirse un cuchillo. 

El comedor estaba casi desierto. Bocha no comió nada. Fue para la mesa donde partían el pan, y cogió un cuchillo. Se lo metió en la manga, y salió de la puerta apresuradamente.  

Esa noche Bocha permaneció quieto durante un largo rato con el cuchillo debajo de la almohada, durmiéndose luego con el recuerdo de su cólera, el dolor de su padre y su propia impotencia. Se volcaba y dio muchas vueltas preso de  desagradables sueños y pesadillas. Se despertó cubierto de sudor, contento de que no hubieran sido más que sueños. Luego se acordó del cuchillo debajo de la almohada. <<Da igual>> pensó con serenidad, <<He de cumplir con mi deber. Tengo que vengar a mis parientes sus muertes.>> Se levantó y se metió el cuchillo en la manga de la pijama. 

La luna iluminaba la sala con luz pálida. Por la claraboya abierta, Bocha oía murmurar los limoneros al pasar el viento. Bocha se deslizó rápidamente por la puerta. Los pasillos estaban quietos del todo. Eran las tres de la mañana. Como un sonámbulo, se guio hacia la sala 15. Los sonidos que traspasaban las puertas entreabiertas, la toz y los ronquidos, nunca los oyó. Lo único que alcanzó a sentir fue el silencio atronador.   

Llegó por fin a la sala 15. Miró a través de la ventana. Barznak estaba tumbado en la cama al lado de la ventana. Mientras dormía tosía y mascullaba. La luz de la luna le caía sobre la cara y le daba una extraña expresión sobrenatural.

Se dijo Bocha: “Abro la puerta de golpe y en seguida le doy alcance.” Pero algo le hizo vacilar. “Tan pronto me dé la espalda, entraré.” En eso, Barznak le dio la espalda. ¡Ya no había nada que a Bocha le detuviera! ¿Por qué seguía indeciso? 

Ah sí, de repente salió de la sala próxima un paciente y venía caminando por el pasillo. Bocha se echó contra la pared y el hombre pasó sin verlo. “Aguardo tan sólo hasta que al hombre se le deje de ver,” se dijo Bocha. Luego pensó, “No, sería mejor aguardar hasta que haya vuelto el paciente a la sala.” 

Cuando el paciente de la sala 14 había regresado y quedaba cerrada tras él la puerta, ya no le quedaba a Bocha pretexto para aplazarlo.  Barznak estaba recostado de cara a la pared. Él, Bocha, empuñaba un cuchillo. ¿Qué más precisa uno para vengar un ultraje hecho a familiares? Mandó moverse las piernas. Dio vuelta al picaporte y entreabrió la puerta de la sala. Luego se detuvo. Con la espalda contra la pared se quedó inmóvil y se dio cuenta de que nunca podría llevar a cabo su plan.  

Así era porque justo en el momento de extraer el cuchillo y entrar a la sala, le apareció a Bocha la cara del buen doctor que le había curado, haciéndolo desistir y obligándole a dar paso atrás. <<¿Cómo te sientes?>> le preguntaba el buen  médico uniformado con bata blanca y sentado al borde de la cama. <<Todo está bien. Va a estar como nuevo en unos días. El día de su muerte va a tener que aplazarse. Ahora bien, averigüemos su pulso.>> Sentía el toque en su brazo de los dedos sensibles de Khaid.

Toda esta visión se produjo en un instante. Al echar él el cuchillo al suelo, éste hizo un ruido, pero no se despertó nadie. A Bocha se le bajaron las lágrimas por las mejillas. Se sentía iracundo e impotente. Quería dar a voz en cuello un aullido por todo el hospital adormilado. Al afán de venganza que le había avasallado durante años se sobrepuso el poder de la compasión. 

No pudo jamás levantar una mano contra el hombre que le había salvado la vida. Esta nueva consciencia iba a ser su regalo para el Dr. Khaid. 


Preguntas para la Discusión
  • Al principio pensaba Bocha que La bondad debe compensarse con bondad y la maldad con maldad. ¿Qué opinas tú? ¿Produce más bondad en el mundo cuando se reacciona ante una maldad con más maldad?
  • ¿En qué se parece la reticencia que tiene Bocha para operarse a la reticencia de éste a abandonar su afán de vengarse de Barznak?  
  • ¿Qué fue lo que hizo Barznak para provocarla a que buscase la venganza la familia de Bocha? ¿Cómo cambió Barznak a lo largo de 50 años? ¿Cómo hubieran podido estos cambios (de Barznak) afectarle a Bocha?
  • ¿Cómo se resolvió Bocha la contradicción interna de querer vengarse por una parte versus de querer responderle con amabilidad al doctor por otra?
  • Para Bocha ya mayor, el mundo se le presenta de manera muy distinta de su percepción de muchacho. ¿Qué podría ayudarle a descubrir nuevas maneras de llevarse bien con la gente?  
  • Bocha veía con buenos ojos al médico aunque guardaba sentimientos muy negativos hacia el padre del mismo. Al final, prevalecieron los sentimientos positivos, y todo el mundo acabó reconfortado. ¿Qué puedes hacer a fin de fortalecer tus sentimientos positivos para que éstos prevalezcan si tienes una contrariedad?
  • El Artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas): Todos tenemos el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona. 
  • ¿Cómo llegó a decidir Bocha perdonar a Barznak, el padre del médico, después de tomar la determinación de matarlo?  
  • Para que toda la gente tenga “la vida, la libertad y la seguridad de su persona,” ¿es preciso que exista el perdón?

Discussion Questions

  • In the beginning Bocha thought that “Goodness must be repaid with goodness, and evil with evil.” What do you think? Does repaying evil with evil make more good in the world?
  • How is Bocha’s resistance to the operation like his resistance to giving up his need to take revenge on Barznak?
  • What did Barznak do that led Bocha’s family to want to take revenge? How has Barznak changed during fifty years? How might these changes have affected Bocha?
  • How did Bocha resolve his inner dilemma of seeking revenge versus his desire to offer kindness to the doctor?
  • For Bocha, the world is very different now that he is old from what it was like when he was a boy. What could help him learn new ways of getting along with people?
  • Bocha had good feelings about the doctor and bad feelings about the doctor’s father. In the end, the good feelings won, and everyone was happier. What can you do to make your good feelings stronger so they will win if you have problems?
  • Article 3 of the Universal Declaration of Human Rights (United Nations): Everyone has the right to life, liberty and security of person.
    • How did Bocha get to the point of forgiving Barznak, the doctor’s father, after deciding to kill him?
    • In order for all people to have “life, liberty and security of person” does it require forgiveness?